ΓΙΑ ΟΣΟΥΣ ΑΓΑΠΟΥΝ ΦΑΝΑΤΙΚΑ ΤΟ ΤΑΝΓΚΟ ΚΑΙ ΤΟ ΠΟΔΟΣΦΑΙΡΟ

Para todos aquellos fánaticos del tango y del fútbol acá les dejo un compilado de tangos que hacen referencia a estas dos pasiones populares. Que lo disfruten !!!

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Πέμπτη 8 Νοεμβρίου 2012

Ο ΥΜΝΟΣ ΤΗΣ ΑΤΛΑΝΤΑ




GASTON GELBLUNG / EDGARDO IMAS


EL HIMNO DE ATLANTA

Hace mas de seis décadas se grababa el himno de Atlanta, compuesto por el socio Juan Bava, con letra de Floreal. Mientras hoy se graba una nueva versión, aprovechamos para repasar la historia de nuestra insignia musical.

La pasada semana una banda de rock and roll comenzó a grabar en un estudio la nueva versión del himno de Atlanta (ver mas en esta edición), del cual practicamente la versión original es difícil de encontrar y el paso de las nuevas tecnologías permite hoy seguir manteniendo la identidad vigente en los tiempos que corren.
Aprovechamos entonces la oportunidad para rememorar una nota publicada en este sitio hace cinco años, cuando se pudo entrevistar al nieto de Juan Bava, autor de la marcha que perdurará por siempre en nuestro oídos y corazones:
Con la altivez de un buen varón
Desde hace más de seis décadas Atlanta cuenta con una marcha oficial, aquella que oímos durante tantos años por la Voz del Estadio y que semanas atrás resonó cantada ante la vieja sede por numerosos socios y simpatizantes, que así celebraron la recuperación del predio. El himno bohemio fue compuesto por el músico Juan Bava, antiguo socio del club y bandoneonista, que tuvo una conocida orquesta típica durante mucho tiempo. Hoy su nieto, Néstor Freire, en su local gastronómico dedicado al fútbol, recuerda para Sentimiento Bohemio a la rama familiar bohemia: el abuelo Juan y el tío Oscar.

El restaurante está ubicado en una esquina -Mario Bravo y Lavalle- casi en el límite entre Almagro y Abasto, donde la vieja Buenos Aires aún parece resistir el avance demoledor de imponentes y nuevos edificios torre, hipermercados, shoppings y locales tangueros for export.
"La Popular" cautivó de entrada a Sentimiento Bohemio, cuando una noche, casi por casualidad, concurrimos allí para comer. Con su tenue iluminación y la profusa y rica decoración, el local es acogedor al mismo tiempo que despierta la nostalgia. Cuelgan por todos los rincones objetos de un pasado no muy lejano, insignias, banderas y camisetas de clubes de fútbol de todo el mundo.
También hay botines y pelotas, de ayer y de hoy, y todo lo que uno pueda imaginar de modo de sentirse como si estuviera almorzando o cenando en el mismísimo tablón.
A diferencia de alguna cadena gastronómica de locales de similar temática, la tradición y la historia están aquí muy presentes y valorizadas. Así, al lado de la última versión de la camiseta de algún afamado equipo inglés o italiano, nos sonríen Capote de la Mata, el Charro Moreno o Angelito Labruna. Es que las paredes de "La Popular" están cubiertas por gran cantidad de cuadros con tapas de revistas deportivas de todos los tiempos, como El Gráfico, La Cancha y Mundo Deportivo.
Sin embargo, pronto descubrimos que para nosotros el plato principal era uno muy especial: en un sector se alcanzan a ver, enmarcados, el carnet del socio número 31 de Atlanta, Juan Bava, y un pergamino de agradecimiento que éste recibió firmado por jugadores, dirigentes y socios destacados del club en los años '40.
De inmediato surge, inevitable, la pregunta, la inquietud: ¿por qué ese homenaje allí, en esa pared que rebosa de glorias y figuras del fútbol, a quien compuso la música de la marcha de Atlanta hace más de seis décadas? La respuesta llega de parte del dueño del restaurante, Néstor Freire, porteño, de 50 años, 27 de ellos en el rubro gastronómico: "Juan Bava era mi abuelo".
Arrastrando un yeso, secuela de una lesión en un partido con amigos, y emocionado por tocar un segmento de su historia personal que lo remite a la niñez, Néstor se sienta a la mesa y comienza a desgranar sus recuerdos.
"Mi abuelo materno, Juan Bava (NdR: con un parentesco muy lejano con el ex árbitro homónimo) era argentino, descendiente de inmigrantes italianos. Nació allá por el 1901.
Vivió siempre en una casa larga, con parral, en la calle Loyola 37, casi Estado de Israel, que antes se llamaba Lavalle, en el barrio de Villa Crespo. De ahí su acercamiento con Atlanta. Fue músico desde chico y tuvo una de las primeras orquestas típicas que hubo acá, antes de la época de Troilo y de otras más. Su instrumento era el bandoneón y con su propia orquesta tocaba, además de en los seudo cabarets, en los clubes de barrio, algo que era muy habitual en aquel tiempo. Por eso, muchas veces tocó en Atlanta. En aquellos años, las décadas del 30 y del 40, cada orquesta típica tenía su legión de admiradores, su propia barra, que la seguía a todos los bailes. Era un músico muy conocido dentro del ambiente en aquella época y compuso varios valses y otros tangos, además del himno del club. A mediados de los años '50 dejó de tocar. Mi abuela estaba muy celosa y no quiso que tocara más, que estuviera en la noche, por el ambiente… Finalmente, Juan Bava falleció el 17 de diciembre de 1970."
Según la Memoria y Balance del club de 1943, por acta del 2 de julio de ese año se adopta como marcha oficial de la institución al tema cuya música fue compuesta por el socio Juan Bava y la letra por Floreal. El presidente de Atlanta era por entonces Fernando Saccone, secundado por Alberto Chissotti, como vice, y Luis Bianchi, como secretario.
Al respecto, comenta: "El carnet dice que era el socio número 31. Su fanatismo y amor por Atlanta hicieron que compusiera la música de la marcha del club. Él nunca integró una comisión directiva, pero siempre fue socio e iba a ver al equipo, especialmente cuando jugaba de local. Lo acompañaba uno de sus hijos, mi tío Oscar Bava, que era un enfermo de Atlanta, pero que jugó en la Primera de Almagro en los años '40".
La marcha llegó al disco en 1938 con la voz de Carlos Bermúdez, que era el cantor de Juan Bava y su Orquesta Típica. Fue la primera grabación de quien también fue cantor de Ciriaco Ortiz, Pedro Láurenz y Horacio Salgán. Con él, la orquesta de Bava participó en un popular concurso organizado por aceite "Cocinero". Bermúdez falleció el 23 de julio de 1993, a los 75 años.
"Empecé a ver a Atlanta de muy chico, en el año '56 -continúa el dueño de "La Popular"-. Recuerdo que pasaban la marcha por los altavoces antes de cada partido.
Solíamos ir a la platea con el abuelo y el tío Oscar, y todos lo conocían a Juan. Mis padres eran de San Telmo, pero como los fines de semana trabajaban en un local gastronómico, me iba a pasar viernes, sábado y domingo a la casa de mis abuelos. Por eso mi infancia la pasé en Villa Crespo."
En ese barrio tuvo lugar el primer contacto cercano con los colores auriazules: "Nosotros jugábamos en la calle, sobre el empedrado. Se hacía el picado cruzado de árbol a árbol, de vereda a vereda, con la pelota Pulpo de goma. En el Parque Centenario jugábamos desafíos, tipo Loyola vs. Lavalleja y el circuito de Corrientes y Ángel Gallardo. El primer juego de camisetas que tuvimos lo compramos en un local de Loyola y Aráoz, y eran las de Atlanta, de piqué, manga larga y cuello redondo. Recuerdo que la estrené con un par de botines Sacachispas, de moda en aquella época".
Sobre qué le quedó de aquellos años en que concurría a la cancha de Atlanta, señala que "hasta los 13 años más o menos iba a verlo, y tenía 17 cuando falleció mi abuelo, que ya había dejado de ir, pero quien todavía seguía al equipo, aun de visitante, era el tío Oscar, que también ya murió. Te puedo nombrar a excelentes jugadores que vi y que salieron del club: Madurga, Pazos, Lendoiro, Chacho Cabrera, José Luis Luna. Yo era bastante chico pero me acuerdo también de Vignale y la famosa pareja Clariá y Nuin. En esa época ganarle a Atlanta de local era todo un tema. Por otro lado -agrega el nieto de Juan Bava-, si bien mi tío acompañaba a la platea a mi abuelo, a él le gustaba ir a la cabecera, donde estaba la hinchada. Me acuerdo de haber ido alguna vez allí con él, con la tribuna repleta, pues se llenaba la cancha, y que esperaba con mucha ansiedad el entretiempo por el tema del panchito y la gaseosa".
Su alejamiento del club y del barrio no sólo se da por el fallecimiento del abuelo Juan, sino también por "culpa" de su padre: "Mi papá, a diferencia de mamá, no era de Atlanta y en el '60 me llevó a ver a Independiente, que justo salió campeón, y ahí me hice hincha del Rojo".
Pocas semanas atrás, en ocasión del partido Atlanta vs. Italiano, una vez terminado el partido, un nutrido grupo de asociados se dirigió a pie hasta el derruido edificio de lo que fue la sede social, para festejar la ley sancionada por la Legislatura porteña días antes, que permite al club la recuperación de ese predio. Allí entonaron la marcha del club, a pesar de que estaba algo olvidada pues desde hace muchos años que no se la propala por la Voz del Estadio.
La recuperación de la sede y este "revival" de la marcha bohemia ponen contento y esperanzado a Néstor Freire, quien asegura haber conocido "una institución firme, representativa, con un buen caudal de asociados y unos bailes de carnaval muy importantes. Sería importante que Atlanta pueda volver a ser lo que realmente fue, ya que, como equipo chico, fue un grande".
Dispuesto a saldar alguna deuda íntima con Atlanta y el barrio, Néstor Freire promete: "Mañana mismo compro una camiseta, se las alcanzo y les pido por favor que me la hagan firmar por todo el plantel actual. No puede faltar en el local".
Néstor Freire cumplió, Sentimiento Bohemio también y la camiseta de Atlanta firmada por los flamantes campeones ya integra el acervo de "La Popular".

Marcha del Club Atlético Atlanta
(Música: Juan Bava; letra: Floreal)

Con la altivez
de un buen varón
quiero rendir un homenaje a tus colores.
¡Oh, viejo club!
que al resurgir
sabrás mostrar de tu pujanza los valores.
Pues hoy espera la afición
que vuelva a brillar
con bellos fulgores
tu fiel pabellón
y lleno de honores
puedas afrontar
con fe el porvenir.
¡Vamos, viejo club!
Alza tu voz cubierta de esplendores
¡Vamos a luchar
que el triunfo ideal te va a coronar!
¡Vamos, que el Sol del porvenir
habrá de cubrir tu marcha triunfal!
¡Vamos a la lucha,
vamos viejo Atlanta
que siempre mi aplauso
te habrá de alentar!


Fuente / Πηγή: εδώ.

CLUB ATLÉTICO ATLANTA

Τρίτη 6 Νοεμβρίου 2012

ΤΑΝΓΚΟ Α ΛΑ ΜΕΞΙΚΑΝΑ




Fernando Cloutier


El tango a la mexicana

Hecho: México está a un paso de la final de la Copa América. Problema: el paso es contra Argentina, el mejor equipo de América. Solución: que expulsen al arquero argentino al minuto tres por cometer un penalti [si puede ser al primero mejor aún].
 Yo creo que si los mexicanos tienen un sueldo de primer mundo, tienen que vencer a los equipos de primer mundo. Que los argentinos nos tienen miedo, no creo, son tipos que cada semana se enfrentan a lo mejor del mundo; acá a lo más que se enfrentan los mexicanos es al Kikín, a Rodallega… nada que ver. Pero bueno, ojalá y no bailemos a ritmo de tango.
Por cierto, en Argentina futbol y tango son pasiones populares que por alguna razón se cruzaron en el camino. En 1911 Vicente Greco grabó los primeros tangos efectuados por un conjunto específicamente tanguero, llamado Orquesta típica criolla. En aquellos años comenzaba a forjarse la leyenda de Racing de Avellaneda, que entre 1913 y 1919 logró siete títulos consecutivos. No es de extrañar que aquel equipo fuera homenajeado con un tango compuesto por Rodríguez Peña. La respuesta de los rivales y vecinos de barrio llegó bajo la inspiración de Agustín Bardi, quien compuso Independiente Club.
San Lorenzo de Almagro, actual campeón argentino, también sabe de tangos que cantan sus hazañas futboleras. En 1923 Luis Servidio le dedicó San Lorenzo de Almagro, en homenaje al primer campeonato obtenido. En 1927, coincidiendo con otro triunfo de los azulgranas, José Rebolini y Carlos Pesce componen San Lorenzo.
El tango también volteó hacia los grandes de Argentina: Boca Juniros y River Plate. La primera referencia tanguera a Boca data de 1916. Se trata del tango Boca Juniors Club, de José Quevedo. Quince años más tarde Boca obtuvo el primer campeonato profesional de Liga, con este motivo Alfredo Bigeschi le dedicó un tango alusivo: ¡Campeón!
José Basso compuso Once y uno, que se refiere a los jugadores titulares y al “jugador número doce”, como se denomina a la afición de Boca. En 1927, Cauvilla Prim compuso el pasodoble Boca Juniors, que con algunos cambios pasó a ser la marcha oficial.
River es el club con más logros del futbol argentino, sin embargo, la repercusión tanguera de su trayectoria no es comparable con la dedicada a Boca. En 1931 la orquesta de Francisco Canaro realizó el Himno Oficial. No pude faltar un tango llamado River Plate, de Leopoldo Díaz Vélez, quien homenajeó las atajadas de Amadeo Carrizo, arquero de River y de Argentina, con la pieza Tarzán, como le apodaban al mejor arquero argentino para muchos.
Otro jugador inmortalizado en tangos fue Bernabé la Fiera Ferreira. En 1931 fue contratado por Tigre y metió 19 goles; en 1932 River pagó la cifra récord de 35 mil pesos por su pase, anotó 174 goles con River. En 1933, cuatro autores [Padula, Germino, Laino y Distagne] se unieron para escribir: Bernabé, la Fiera.
A Ángel Labruna es el tango que distingue al máximo goleador de River, con letra de Carlos Capella y música de Domingo Gallichio.
Algunos futbolistas cantaron tangos. En 1954 tuvo cierto éxito en radio Julio Elías Musimessi, arquero de Boca y de la selección argentina, que se presentaba como El guardavalla cantor, siendo su tema más conocido Viva Boca, de Américo Cipriano y Eduardo Pauloni.

Tango a la albiceleste

Los logros de la selección argentina fueron cantados en tangos. En 1955 Argentina se consagró campeón. La Orquesta Símbolo Osmar Maderna compuso en forma colectiva un tango para la ocasión, Argentina Campeón. En 1961 Edmundo Rivero grabó Gol argentino, otro tema vinculado a la actuación de los albicelestes. Este tango volvió a ser grabado con motivo del Mundial de 1978.
Mi mujer no entiende que no puedo ni quiero bailar tango, pero mañana espero bailar uno a la mexicana.


Πηγή / Fuente: εδώ.

Παρασκευή 26 Οκτωβρίου 2012

120 ΧΡΟΝΙΑ ΠΕΝΙΑΡΟΛ




DIEGO PÉREZ


LE PUSO LETRA Y MÚSICA AL SENTIMIENTO DE UN PUEBLO

Una de las tantas veces que en medio de sus caminatas diarias Roberto Martínez Barone se cruzó en la rambla con el vicepresidente de Peñarol, Edgar Welker, lo paró y le confesó su deseo de "hacer algo grande para resaltar el título de campeón del siglo" obtenido por el club de sus amores.
Y a un hombre reconocido en el ambiente "marketinero" y que en el mundo de la música tiene como tarjeta de presentación ser ganador del primer Festival Atlántico de la Canción, se le tenía que ocurrir algo así: escribir el "Himno del Campeón del Siglo".
En el seno aurinegro, que se prepara para festejar a lo grande el aniversario 120 del club, en septiembre, la idea fue recibida con entusiasmo y rápidamente comenzaron las reuniones que terminaron con el estreno del tema, en Colonia, el día de la presentación del plantel que lucha por la retención del Uruguayo y sueña con la sexta Libertadores.
"Fue gratificante recibir el apoyo que recibí del club y que, en definitiva, se me permitiera realizarle este homenaje a Peñarol", contó Martínez Barone, cuya creación ha sido reproducida más de 40.000 veces en Internet.
Como lo hace siempre, el músico contó con el maestro Raúl Medina para los arreglos. Así lo hace con cada "jingle" que compone para empresas y medios de comunicación este hombre que tiene a muchas de sus letras en manos de artistas como Luis Miguel y Julio Iglesias y que a los 17 años participó como cantante en giras de Palito Ortega, Lalo Fransen, Nicky Jones o Raúl Lavié, a quien menciona como uno de sus padrinos artísticos.
"Pusimos como condición que los cantantes fueran hinchas `a muerte` de Peñarol", contó Martínez Barone. Y así, en los estudios de Sondor pusieron su voz él, Julio Pérez (de los más reconocidos murguistas), Damián Dewaily (mejor arreglador de coros del Carnaval en 2010), Felipe Castro (Falta y Resto), Florencia Pasquet y Gabriel Groba.
La idea de Martínez es hoy una emocionante realidad y su creación eriza a cualquiera que se precie de tener el corazón amarillo y negro.


ROBERTO MARTÍNEZ BARONE

CLUB ATLÉTICO PEÑAROL

Τετάρτη 8 Αυγούστου 2012

ΠΟΔΟΣΦΑΙΡΑ ΚΑΙ ΤΑΝΓΚΟ



Julián Ponisio

Cuerpos, estilos y emociones en los inicios de la práctica futbolística en la Argentina y su relación con el tango


Introducción

    Promovida la independencia política argentina del dominio colonial español, los selectos miembros que pertenecían a las diferentes colectividades inmigrantes fueron los encargados de la inclusión de los deportes europeos en el territorio nacional, disponiendo desde 1830 de la "Sala de Residentes Extranjeros" (De Marinis, 1985:3-4) para poder difundir sus actividades atléticas y sus juegos de salón.
     Con ese mismo espíritu de ocio se producía a partir de 1860 la inserción del football, practicado por los inmigrantes ingleses que traían esta novedad, a la par que intervenían crecientemente en el escenario nacional con la introducción de capitales económicos basados en la explotación de servicios como el ferrocarril, los tranvías, los frigoríficos y la electricidad, en marcados guiños de complicidad con las elites liberales-conservadoras de nuestro país. Así es como en función de las inversiones, traían con ellos su propio sistema de vida, su idioma y sus juegos predilectos, que incluía también al cricket y al rugby.
    En ese entonces en buena parte de Europa, el modelo normativo predominante del ejercicio corporal, consistía en el movimiento medido, racional y estandarizado del cuerpo (Dunning, 1999) y recién entrados los primeros años del siglo XX se condensarían dichas acciones bajo el significado conceptual del Fair play (juego limpio) como máximo exponente deportivo.
     Puede decirse como ley general que un deporte tiene tantas mas posibilidades de ser adoptado por los miembros de una clase social en cuanto no contradiga la relación con el cuerpo en lo que tiene de mas profundo y de más profundamente inconsciente, es decir el esquema corporal en tanto que es depositario de toda una visión del mundo social, de toda la filosofía de la persona y del propio cuerpo (Bourdieu, 1979: 237-241). De esta manera quedaba reflejado en la proyección de este valor, una tradición moral anglosajona dispuesta a proyectar conductas y sentimientos de "caballerosidad civilizada".
    La transmisión de estas "virtudes" educativas a principios del siglo pasado, conducirían a favor de una enseñanza que iría paulatinamente moldeando las conductas corporales y emotivas de los individuos con el fin de erradicar toda manifestación de agresividad "irracional" que pusiera en peligro los valores que exigía el sistema capitalista para poder afianzar y transmitir todo su aparato ideológico.
    Una racionalización exacerbada de la conducta humana y una represión de la vida emocional, entonces, fueron condiciones necesarias para no dejar puertas abiertas a ningún estímulo pasional que pudiera contradecir la construcción de una racionalidad burguesa que embanderada bajo el mito de la "civilización", con sus propios héroes portadores de la "razón y del progreso", excluía del suceso narrativo la multiplicidad de voces y las diferentes tensiones que habitaban alrededor del discurso histórico.
     El reconocido antropólogo alemán Franz Boas, fundador de la corriente teórica del particularismo histórico en Estados Unidos expresaba décadas atrás en uno de sus libros:
" ...nuestra oposición no es en modo alguno dictada por el raciocinio consciente, sino primordialmente por el afecto emocional de la nueva idea que crea una disonancia con lo acostumbrado (...) en todos los casos, la costumbre es obedecida con tanta frecuencia y regularidad que el acto habitual se convierte en automático; es decir, su ejecución no está ordinariamente combinada con el menor grado de conciencia" (Boas, 1992:44) .
    Por consiguiente, en la tarea de inculcar valores disciplinarios de carácter "universal", se vería también reflejado el incentivo a la utilización de ciertos usos "correctos" del cuerpo en donde el factor emocional quedara reducido a lo mas mínimo, con el fin de producir una escasa resistencia al avance de los nuevos parámetros corporales basados en la eliminación de comportamientos residuales que estuvieran asociados a la idea de "barbarie".
    La práctica del fútbol, como experiencia corporal entre otras, se convertiría lentamente en un escenario muy propicio para la puesta en escena de muchos de los parámetros sociales que exigía el capitalismo moderno ligados a la libre competencia, la igualdad de oportunidades, la superación individual, y la puesta en práctica de una moral "civilizada" que pretendía por medio de esta práctica: "...combatir la predisposición natural del hombre hacia la violencia y orientarlo hacia el fair play como un medio privilegiado para adquirir y desarrollar esta disposición moral" (Comité Francés para el Fair Play, 1962:17).
    Sin embargo la fundación de los clubes de fútbol en la Argentina, se gestó disociada de los valores del fair play y desde el comienzo de su difusión masiva, fue incorporándose al raigambre popular con un resignificado repertorio emocional, a diferencia de los creadores de este juego, los ingleses, quienes habían utilizado a este deporte en sus orígenes como un vehículo para resolver los serios problemas de violencia que existían en muchas escuelas del territorio Británico (Gil, 2002:59) .
    De esta manera, el fútbol empezaba a difundirse entre los sectores medios y populares nativos, quiénes crean numerosas instituciones deportivas1 rompiendo con el monopolio ingles en la práctica de este deporte, bajo los criterios estéticos del "dribbling", que luego se denominará "gambeta" (que etimológicamente refiere a los pasos del avestruz al correr) como una acción corporal que refería a un movimiento de cintura espontáneo y eminentemente individual opuesta al juego colectivo inglés que se asemejaba al accionar de una máquina. El "dribbling" se convertiría en el elemento por excelencia en la conformación del sentido futbolístico de un estilo "criollo" consolidado a partir de 1913 cuando un equipo nativo, el Racing Club de Avellaneda, conquistaba por primera vez el campeonato de primera división sin un solo jugador de origen británico (Di Giano, 1999). Es allí cuando se empiezan a diferenciar las virtudes del fútbol criollo asociados a la agilidad y la virtuosidad de los movimientos.
    El fútbol por lo tanto, empezaba a dinamizarse desde dos perspectivas amateuristas: la de los sectores populares y la de los sectores altos que se apoyaban en la cultura deportiva anglosajona. Para los últimos, el amateurismo estaba ligado al ejercicio del "fair play", como vehículo para mediatizar los conflictos gracias a la acción de la moral y las buenas costumbres de la gente "bien educada". En cambio, para las fracciones medias y bajas de la población, la práctica amateurista de este deporte estaba ligada a la fundación emocional (Archetti,2000) de un estilo propio desplegado en los criterios estéticos de la "gambeta", el movimiento de cintura en cada jugada y en niveles de agresión más acentuados, sumado a las diversas formas de intercambio y desarrollo social que proporcionaba este campo.

El tango y el fútbol se prestan los zapatos

"...Así tuve a mi lado todo tipo de delanteros, improvisados y `profesionales.
Estaba el Tuerto López, que era zurdo y del lado derecho no veía nada.
Abel Corinto, un buen cabeceador, tan veterano que refería anécdotas
del 17 de octubre, cuando jugaba en Temperley y cruzó el Riachuelo para reclamar
la libertad de Perón. Juan Cruz Mineo, que le contaba películas al referí para tenerlo distraído.
EL Lungo Suárez, que tarareaba tangos mientras llevaba la pelota..."
(Osvaldo Soriano, Memorias de Mister Peregrino Fernández y otros relatos de fútbol)

    Desde fines del siglo XIX y hasta principios de la década del treinta, la incipiente Buenos Aires se urbaniza a la par de los modelos estéticos provenientes de la arquitectura española y francesa demarcando los límites de dos componentes geoculturales diferentes: el barrio, que reflejaba la multiplicidad de elementos populares de distinto origen representados simbólicamente en los valores subjetivos de la inocencia, la picardía, la astucia, el trabajo, etc.; y el "centro", donde se encontraba al mismo tiempo el éxito y/o la fama y la perdición (García Jiménez, 1964:4-5). Mucho tuvieron que ver en la construcción de estas subjetividades la aparición del tango y el fútbol criollo. A este género artístico originado en las riveras rioplatenses hacia finales del siglo XIX con mezcla de tonalidades basadas en la Habanera, el Tango Andaluz y la milonga, hay que asociarlo con un repertorio inagotable de emociones reflejadas alrededor de ciertas representaciones imaginarias como: la madre, la percanta, los muchachos, el café, la cargada , la desgracia y el canto, entre otras cosas. Por su parte el fútbol también participó en la construcción de un imaginario alrededor de la figura triunfante del muchacho humilde, que jugaba en el "potrero" y que inventaba jugadas exquisitas con la pelota.
    El tango y el fútbol colaboraron, en buena medida, en la conformación simbólica de las rivalidades barriales. La magnitud de las tensiones se podía medir a través de la distancia o la cercanía territorial. Cuanto más cercanía había, mas intensidad de enfrentamiento se generaba ; tal era el caso de las milongas que competían con más fervor si ambas pertenecían a barrios circunscriptos o las rivalidades ya conocidas en el fútbol, caracterizadas por estar conformadas en oposiciones binarias (River vs. Boca, Independiente vs. Racing, etc.) aunque no eran los únicos factores excluyentes (Frydenberg, 1999).
    Todo este movimiento simbólico se generó a partir del entusiasmo de las masas inmigrantes y los sectores populares criollos, quiénes incorporaron una pluralidad de lenguajes provenientes de la propia diversidad étnica de principios de siglo en nuestro país: el cocoliche, el lunfardo, el bozal (dialecto de los "negros" según la Real Academia Española) entre otros, constituyéndose como nuevos actores sociales que ocupaban diversos espacios de identificación social. El tango y el fútbol pasaban a ser pasatiempos importantes para estos sectores, a la vez que permitieron el ingreso activo de Buenos Aires en el proceso creciente de globalización del tiempo libre. (Archetti, 2000) .
    El hecho de que tanto el tango como la práctica masiva del fútbol fueran actividades cultivadas en el seno popular, proporcionaba un conflicto para las elites de nuestro país en torno a la disputa semántica de lo "criollo". Si la figura negativa del "gaucho" se había resignificado positivamente como la figura homogeneizante en el discurso escolar y patriótico para ahuyentar los demonios anarquistas y socialistas de la masa proveniente inmigrante , del mismo modo se adaptaron otros relatos históricos basados en los "grandes acontecimientos" que hicieron al discurso patriótico de la elite liberal de principios del siglo XX, conformando una serie de relatos mitológicos que construían la base de un discurso tendiente a invisibilizar los conflictos, las luchas internas, las contradicciones propias de la dialéctica histórica, en pos de una imagen de "progreso" de carácter exógeno. Por ello, el tango y el fútbol nativo aportados por los hijos de inmigrantes de primera generación, seguramente serían considerados como un insulto por los escritores nacionalistas de la época ya que estas prácticas contaminaban la "esencia nacional y ensuciaban al país" (Rock. 1993, 41-2) por contener un repertorio inagotable de significados emocionales en permanente disputa que dificultaban la fijación de modelos conductuales "adecuados".
    La marginación de la enseñanza de estas actividades en la estructura curricular de los establecimientos educativos, nos abre el interrogante para la interpretación del sentimiento de "argentinidad" que se quería construir en ese entonces, beneficiando a una minoría privilegiada que trataba de excluir del relato épico nacional todos las elementos que contuvieran profundas raíces populares o a travestirlas bajo el estigma del demonismo y/o la barbarie.
    Ahora bien, el secreto de la conformación de un estilo no se descubre en la intuición de un sujeto trascendental ni tampoco en una lógica estructural. El estilo se conforma de manera pragmática, operativa, descriptiva y comparativa . La sustancia de todo lenguaje en el arte y/o en cualquier otra actividad cultural es su estilo y las realizaciones, en relación dialéctica con él, sus campos de fuerza (Wittgenstein, 1996) . La temática de todo desarrollo estilístico representa la idea de un juego de lenguaje (Bernard, 1996) y por un lado tenemos que reconocer que la consideración gramatical de los conceptos de lenguaje y de pensamiento aclara la determinación de los estilos en cada realización.
    Con esta necesidad de explorar la importancia de lo "criollo" en la creación de un estilo "nacional" se inscriben el desarrollo y el devenir del tango y el fútbol de las primeras décadas del siglo pasado.
    Clubes de fútbol europeos visitarán regularmente Buenos Aires desde 1904 y clubes argentinos saldrán de gira por Europa y América a partir de 1925. Jugadores argentinos ser convertirán en profesionales en clubes europeos, principalmente italianos. Paralelamente, el tango se convierte en una de las músicas preferidas de los europeos y las orquestas argentinas y los cantantes más populares comienzan a salir de gira al extranjero. Así, Buenos Aires pasa a ser la ciudad del tango y del fútbol (Archetti, 2000) compartiendo estas actividades el mismo camino del reconocimiento por parte de los sectores hegemónicos nativos, es decir, cuando la cultura europea le otorga importancia valorativa a las particularidades de estas prácticas sociales otorgándole el diploma de "actividades decentes", y sumándolas a la lista de conductas y/o criterios que adentraban en las fronteras de la civilización.
    Ahora bien, ¿cuáles son los fragmentos más significativos que nos permiten construir este camino bastante similar recorrido por el tango y el fútbol?.
    Por un lado, hay evidencias concretas del profundo diálogo que mantuvieron el tango y el fútbol criollo a lo largo de varias décadas del siglo pasado reflejado en las numerosas canciones que muchos letristas y cantantes han dedicado a este deporte, como así también en el aporte de muchos jugadores que trasportaban sus "gambetas" a las pistas milongueras.
    Por ejemplo, uno de los nombres fundamentales de la Guardia Vieja, Vicente Greco, grabó para el sello Columbia el tango "Racing Club" recordando a aquél equipo de Olazar, Perinetti y Marcovecchio, entre otros, que forjaría entre 1913 y 1919 el apodo de la "Academia" por haber ganado siete títulos consecutivos en el amateurismo. (Fliess, 2004)
    Independiente de Avellaneda también tuvo su homenaje tanguero en la inspiración de Agustín Bardi al componer en los años ´20 "Independiente Club" o San Lorenzo de Almagro quién del mismo modo sabe de tangos que cantan sus hazañas deportivas de la mano del bandoneonista Luis Servidio, dedicándole en 1923 "San Lorenzo de Almagro" en homenaje al primer campeonato obtenido por el club de Boedo. (Fliess, 2004). El "Expreso de La Plata" realizado por el bandoneonista Horacio Pezzi en 1933, "El taladro" dedicado por Alfredo de Angelis en 1946, "El sueño del pibe" de Reinaldo Yiso, y "Platense" , compuesto en 1925 por Fumagalli y Broschi. (Fliess, 2004)
    A la inversa tenemos el caso de Maglio, habilidoso jugador de San Lorenzo de Almagro y Evaristo Delovo, un zaguero del equipo de Gimnasia y Esgrima de La Plata de 1929, quiénes tejían exquisitos filigranas en los salones de baile. También la notoria incursión en el canto de Pascasio Sola, mediocampista de River y de Banfield quién llegó a actuar en audiciones radiofónicas (Garcia Jiménez, 1964 ).
    Por otro lado, a nivel de análisis de las experiencias corporales, hay varios indicios que permiten esbozar un vínculo entre la forma de bailar el tango y jugar al fútbol en las primeras décadas del siglo veinte. En el fútbol y en el tango, por ejemplo, el movimiento de los pies contenía ( y contiene) un valor simbólico superlativo ya que es la parte más apreciada al momento de la ejecución de una acción performativa (Bauman, 1992). El "piso" donde se baila, por ejemplo, forma parte de la gramática del tango porque es donde se ejecuta la acción de bailar, y es sinónimo de buen bailarín acariciar el suelo con los zapatos. En el fútbol también se interpreta como parte de un criterio estético bien elaborado, acariciar la pelota con los pies.
    La baldosa callejera fue uno de los escenarios privilegiados para la practica de la danza del tango ya que sobre ésta se marcaba el ritmo de los pies y el movimiento de cintura, construyendo la marca de una corporalidad que iría paulatinamente formando un estilo en las "pistas" de famosos salones de baile como la "milonga de Chile" o el "Salón A.B.C" (García Jiménez, 1964:11). En el caso del fútbol, la tríada potrero-pibe-gambeta (Archetti, 2002) forjó las bases identitarias de un estilo corporal similar al movimiento corporal de la danza del tango, en la manera de entender la práctica del fútbol.
    ¿Cuáles serían entonces, los indicios más significativos que nos permiten acceder a las modificaciones estructurales producidas alrededor de estas prácticas sociales?.
    Para el caso del tango y desde un punto de vista estructural, hay una oposición muy marcada entre el tango musical, danzado y el tango hecho canción. Dentro de un primer recorrido del tango se encuentran distintas opiniones que pronostican cada cual a su manera, la muerte de este género, como la formulada por Fray Mocho en 1903 en la revista "Caras y Caretas", citada por el estudioso de este campo, Oscar Del Priore, donde aduce a los Podestá la suerte de ser los "guardianes" de la memoria del tango que ya ha perdido la silueta del compadre y el malevaje callejero. O la opinión de Jorge Luis Borges que supone que el tango había perdido su esencia crítica, combativa, de gueto, para convertirse en una cuestión sentimentalista y absurda. Según Malinowski: "la crisis suprema y final de la vida - la muerte - es la más importante". La muerte decía Malinowski: "provoca una respuesta dual de amor y aversión, una profunda ambivalencia emocional de fascinación y de miedo que amenaza los fundamentos psicológicos y sociales de la existencia humana". (Malinowski, 1981:29). Todas estas manifestaciones de rechazo a los cambios que se estaban produciendo en este ámbito representaban respuestas ante la aversión y el miedo que generaban las propias transformaciones que se manifestaban en este género, y una huída romántica hacia los orígenes del tango que reforzaba el amor y la fascinación por el mismo.
    En el caso del fútbol también ocurren transformaciones significativas cuando a mediados de la década del veinte, surge el denominado "amateurismo marrón" que consistió en la intromisión del circulante de dinero por parte de los dirigentes de lo principales clubes de fútbol con el fin de retener a sus jugadores mediante el pago de una renta que excluía al jugador toda la posibilidad de elegir la institución en la cuál quería jugar.
    Esto trajo aparejado, tiempo después, la irrupción de la famosa huelga de jugadores (1931) pertenecientes a la liga oficial: la Asociación Amateur Argentina de Football (AAAF) en donde los propios futbolistas reclamaban su libertad de acción.
    La huelga, entonces, abrió el espacio para una disputa entre dos sectores muy definidos: dirigentes y jugadores. En el seno de esta contienda los dirigentes de los clubes aprovecharon la ocasión para encontrar la solución a una discusión interna instalada entre los miembros de la propia dirigencia que databa de la década de 1910-1920 en la Argentina, y que giraba en torno a la voluntad o no de profesionalizar el fútbol. A los jugadores, les fue otorgada la profesionalización, desvirtuando el reclamo original de los mismos con los supuestos "beneficios" que adquiriría el jugador a partir de su inserción a la economía de mercado2.
    De esta manera, se abrían las primeras puertas para la proletarización de muchas actividades culturales como el fútbol y el tango bajo el manto del "profesionalismo", en el marco de la primera irrupción militar al poder político quién fijaría su doctrina económica en un modelo agroexportador, con una marcada dependencia de los capitales británicos que operaban en nuestro país. Recordada por el revisionismo histórico como la "década infame", significó para la mayoría de la población que no apreciaba las ventajas de ser parte del "granero del mundo", la sumisión al hambre y la ignominia. Sin embargo, es en este contexto social que estas dos actividades empiezan a constituirse lentamente en un vehículo de status social y ascenso económico para los sectores más marginales.
    El profesionalismo llega al Tango de la mano del declive de las orquestas pertenecientes a la denominada "Guardia Vieja" y el advenimiento de la figura de Carlos Gardel donde el baile se hace canción y devenir poético. Por esos años se funda SADAIC y se establecen los derechos de autor promoviéndose la inserción masiva en las radios de los "artistas en vivo" permitiendo la difusión de esta música hacia amplias franjas de la población.
    A la par que la lógica profesional avanzaba en estos géneros, se irían diseñando distintas estrategias en pos de una mayor efectividad técnica, y nuevas tecnologías de dominio sobre los cuerpos que apresurarían los tiempos performativos estandarizando todas las cualidades a favor de una mayor rentabilidad económica.
    Para comprender del todo la popularidad del fútbol y el tango, entendemos como propone García Canclini, que la: "cultura es la producción de fenómenos que contribuyen, mediante la representación o reelaboración simbólica de las estructuras materiales a comprender, reproducir o transformar el sistema social, es decir todas las prácticas e instituciones dedicadas a la administración, renovación y reestructuración del sentido (García Canclini, 1986: 41). Por ello, más allá de los hilos tejidos por el poder para acaparar y administrar a todo fenómeno cultural dentro de su superestructura material e ideológica, la representación social de estas prácticas contiene múltiples significados valorativos que estimulan las tensiones entre la reproducción y la renovación de sentimientos. Entendemos por sentimiento a distintos modos de estar, modos de sentirse, que afirman y conectan a los hombres con realidades.
    La intimidad de los sentimientos los hace inobjetivables, pero cumplen su función en la comunicación intersubjetiva y en el estímulo para la acción. El sentimiento y el goce estético, elementos que contienen estas prácticas, no son subjetivos en manera alguna. Son subjetivos por otras razones: en el sentido de que hay muchos sentimientos estéticos, en el que pueden variar con los individuos, con las modalidades y con las épocas. Pero todo sentimiento envuelve formalmente una faceta de lo real, todo sentimiento es, formalmente, sentimiento de realidad. Si no hubiera ese momento de realidad, no habría sentimiento."(Zubiri, 1992:365-368).
     Por ello el afecto, y de este elemento se nutre profundamente la retórica del tango y el lenguaje futbolístico, consiste en un movimiento emocional y anímico de carácter agudo e intensivo que reduce el control de la voluntad y ejerce una fuerte repercusión en la esfera corporal. Le acompañan fenómenos neurovegetativos (sudoración, entre otros) y movimientos expresivos inconscientes de índole muy diversa: alegría, angustia, miedo, ira, odio, etcétera. (Battegay, 1994:95).
    Tanto el tango como el fútbol atraviesan a partir de su universo simbólico una cantidad inagotable de sensaciones que producen distintos desenlaces, bien sea de un drama, una alegría, una reflexión, una discusión o solo una parte de tales acontecimientos (Buytendijk, 1955:36). Si reflexionamos sobre la espera de estos acontecimientos, en un tiempo determinado se pueden manifestar x cantidad de sensaciones, y esto produce un estado de tensión que pude generar un factor de excitación. Esta tensión se dinamiza y se potencia al tomar parte en ella.
    Pero a medida que la lógica del profesionalismo avanzaba sobre estas actividades, se orientaría con más fuerza hacia una moderación de las pasiones, una supresión de las fronteras, una regulación técnica y una racionalización de los sentimientos generando un cierto escepticismo respecto a cualquier forma de sensibilidad y/o emoción.
    Tanto el jugador de fútbol como el bailarín de tango saben que siempre son observados, aún cuando no haya público, pues juegan bajo la mirada de sus compañeros y/o rivales y aceptan esa mirada extraña que en parte se hace suya. No es, por tanto, completamente libre, pero precisamente esta falta de libertad es característica de toda performance. La performance, que consiste en la adjunción de un nuevo sentido a lo que ya está en cuestión, exige, entre otros factores, que la actuación propia de un sujeto o un grupo pueda ser medida y probada en función del acercamiento o la distancia en relación al código cultural que avala tal o cual práctica (Bauman, 1992) . De esta manera el valor de la personalidad puede ser medido y probado en las competiciones.
    Ahora bien, ese supuesto estilo "criollo" ¿constituye una épica de carácter mitológico?.
    En un nivel de análisis lingüístico todo juego del lenguaje contiene una permanente tensión o disputa semántica que genera distintos discursos alrededor de una narración, sobre todo si coexisten contenidos basados en el relato histórico o en la conformación de mitos. Si tanto el tango como el fútbol contienen una multiplicidad de significaciones y ofrecen numerosos discursos que se producen alrededor del mismo, se hace necesario aclarar que lo que corresponde al ámbito del relato es considerado como acontecimiento de la vida real y lo que corresponde al mito corresponde al relato sagrado.
    Según el antropólogo Paul Radin, se encuentra una diferencia aún más notoria en el análisis de estos dos conceptos y es que el relato contiene muchas veces, sino siempre, un final trágico a diferencia del mítico que siempre contiene un final heroico.
    El recorrido de este supuesto estilo "criollo" contiene sin lugar a dudas, relatos que rozan lo homérico y la desventura, tornándose necesario diferenciar minuciosamente todos los elementos, los códigos, la semiótica y el capital cultural de cada suceso histórico a fin de lograr un acercamiento mucho más preciso con el objeto en estudio.
    Sin embargo es necesario tener en cuenta que con la inserción del profesionalismo se trató paulatinamente de producir una ruptura estilística con los elementos más sensibles del profundo universo simbólico que contienen estas dos prácticas sociales a fin de lograr una estética estandarizada dirigida desde las industrias culturales (Garcia Canclini, 1988:12) quiénes se encargarían de acelerar el camino hacia la rentabilidad de las pasiones y maximización de las ganancias dejando de lado los recursos estilísticos exitosos conseguidos hasta entonces.
    El fútbol y el tango, a raíz de sus caracteres de masividad se convertirían lentamente en campos semánticos más que ostentosos para que elites de turno pudieran desarrollar "el culto mítico nacionalista" y para ello operarían a nivel de la construcción o deconstrucción de estilos como una manera de apropiarse sustancialmente de una retórica del lenguaje para administrarla y resignificarla.
    Queda la hipótesis abierta a futuras investigaciones de si tanto el fútbol como el tango están emparentados en la creación de un estilo "criollo" a través de similares experiencias corporales, como la ejecución de su danza, en el caso del tango, donde la pareja de baile acariciaba el suelo con movimientos suaves y precisos de los pies y a los criterios estéticos de la "gambeta" en el fútbol que conformaban al jugador habilidoso, pícaro, "de potrero" que lleva la pelota "atada a los botines".
    No obstante, siempre existirá el problema de que audiencia estará autorizada para poder criticar y/o evaluar las performances que rodean a estos ámbitos, lo cuál nos invita a un estudio mas minucioso del estiramiento de las "brechas intertextuales" (Bauman, 1992) para acercarnos con más profundidad a las transformaciones producidas en toda actividad cultural.

Notas

1. Cabe recordar que para principios del siglo XX solamente en la Capital Federal, se habían creado diecisiete instituciones deportivas nativas ligadas a la práctica de este deporte. (N. de A.)
2. Ariel Scher y Héctor Palomino en su libro: "Fútbol: pasión de multitudes y de elites", reproducen un fragmento del comentario publicado en el Semanario La Opinión del 22 de mayo de 1976 de uno de los líderes de esa huelga, el jugador Hugo Settis del club Huracán, quién ejemplifica la originalidad del reclamo: "No estaba en juego el aspecto económico (...) Aunque lo nuestro era un amateurismo marrón, lo que queríamos era la libertad como seres humanos. Los señores dirigentes pretendían mantener de por vida la llamada ´ley candado´, de su invención, es decir, utilizándonos como una mercancía a los jugadores de fútbol y convirtiéndose así en los negociadores exclusivos de nuestras transferencias" (Scher - Palomino, 1988:27)

Bibliografía

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Κυριακή 5 Αυγούστου 2012

ΤΟ ΤΑΝΓΚΟ ΔΕΝ ΕΙΝΑΙ ΟΠΩΣ ΤΟ ΖΩΓΡΑΦΙΖΟΥΝ


ALONSO GAVIRIA PAREDES


EL TANGO NO ES COMO LO PINTAN

“Fútbol: siendo un deporte tan famoso en Argentina y Uruguay, son muy pocos los tangos que se encuentran referentes a este deporte. Desde el Tablón. 1971. Letra de Héctor Negro y música de Osvaldo Avena. Fue hecho por solicitud del cantor Hugo Gabriel para un programa de televisión llamado Polémica en el fútbol de Buenos Aires. En los estadios antiguos las gradas eran con tablones.

El Sueño del Pibe. Letra de Reinaldo Yiso y música de Juan Pey. El pequeño que ambiciona llegar a ser una figura de fútbol y un día con que lo han mandado a llamar”. Esta es una de las 971 reseñas de Ofelia Peláez (La Dama de la memoria musical). Ella revisó miles de letras del tango. Unos se incluyeron en este libro de 225 páginas con su respectiva ficha técnica. Otros, no calificaron porque no se sabía con certeza. En confianzuda intromisión en las comillas apuntamos un dato de Jaime Jaramillo Panesso esto: “El tango no solo es un sentimiento triste que se puede bailar, definición discepoliana que se usa a menudo, sino que es una seria expresión del alma ciudadana por medio de poetas y letristas que se engancha a lúcidos artistas del bandoneón y sus orquestas típicas. Si el tango nació a mediados del siglo diez y nueve (sic) para bailar, interpretado por tríos, elementales en bailongos de dudosa reputación, en los patios de los conventillos y en las esquinas de los barrios de arrabal marginamiento, este espécimen de la cultura humana, que es el tango, trascendió los límites del Mar del Plata y la niebla del riachuelo… el turno le toca ahora a Ofelia Peláez. Lo hace sin pretensiones académicas pero calzada de un buen sentir… Al tango lo pinta Ofelia de números y letras”.

La portada de este libro pedido de tornamesa 78 rpm es partitura tomada del libro: El tango, medio siglo en imágenes. Autor/Roberto Daus. La gráfica dice: Mi noche triste (Lita) tango para piano y canto, letra de Pablo Contursi. Música de Samuel Castriota. Hay una cita para don José Gobelo –presidente de la Academia Porteña de Lunfardo-. Empieza la historia para remojar tan documentada investigación. Una vez recopiladas punto a punto, Ofelia Peláez, los organizó por temas. Para abrirle la puerta al lector, escuchador, simpatizante, coleccionista, el índice alfabético: A Buenos Aires (18 tangos) Amargura y dolor (65) Amistad 9. Animales, añoranza, arrepentimiento y remordimiento; ausencia, celos, consejos, crimen, desengaño, despedida, esperando el regreso, evocación y nostalgia, fiestas, filosóficos, fútbol, historias humorísticos (20), instrumentos, lugares (padre, madre, abuelos), marineros, muerte, olvido, patrióticos, perdón, personajes (personalidad y superación), positivismo, profesiones, prostibularios, protesta, reclamos, redención, renunciación, tango, traición, (venganza y revancha).

Los más ganadores: amargura y dolor, románticos con 65 letras. Al azar escogemos en la serie Personajes: Don Quijote de Arrabal. 1976, letra de Horacio Ferrer (ni que fuera pariente de don Eulalio Ferrer – el cervantista e inolvidable amigo) y música de Alfredo Sadi.… / “Cabalgando cierta noche en su rocinante con rudas, creyó ver a Dulcinea en una nena del norte…. El muchacho se accidenta y muere… lo velamos en el alba sobre una blanca chalina, mendigos, poetas y yiras y astronautas en la mala…”. En la página 140: El Jubilado. 1971 letra de Alfredo Alposta y música de Edmundo Rivero. También se conoce como el Poema No 2. Es una manera de exaltar la labor del trabajador jubilado y al mismo tiempo, un reclamo ante la sociedad y el sistema que lo abandona a su suerte. (Este si es un portazo, para los economistas tanatólogos, tratan a un  adulto mayor como si estuviera en paños menores (¿?) y en los informes de Gerencia: Parque pensional o: jubilosaurio y con el gallinazo ya en el hombro). El paréntesis es del columnista y a pedido de unos trilladores de años.
En la categoría/Consejos: La luz de un fósforo. Letra y música d
e Enrique Cadímaco y Alberto Suárez Villanueva. Fue un amor tan fugaz como la luz de un fósforo. La Marcha Nupcial/letra Armando G. Tagini y música de Venancio J. Clauso. Él escucha la Marcha nupcial mientras ve salir del templo a la que fue su novia y se casó con otro porque el dinero pesó más. En serie Añoranza: Agua Florida 1928. Letra de Fernán Silva Valdés y música de Ramón Collazo. Se recuerdan la costumbre de antaño. Ofelia Peláez, acierta en poner la biografía de los letristas y músicos. Empieza con Ada Falcón y finaliza con Virgilio Expósito Ofelia cita a colombianos: José Barros, Abel de J. Salazar, Noel Ramírez, El Caballero Gaucho; al costeño como Julio Erazo – un magdalense, integró los Corraleros del Magual. Le compuso a su novia Élides Martínez, con quien se casó. No podía faltar el tango en Medellín y esa sí es historia 80 personalidades incluyendo obviamente a mujeres: Tita Merello, Susana Rinaldi, Rosita Quiroga, Rosana Falsca, Libertad  Lamarque, Eladia Blásquez –pianista y compositora: Mi ciudad y mi gente. Amanda Ledesma. Seis bibliografías muy serias y no podía faltar: Hernán Restrepo Duque. Eduardo González Villegas (a quien le debemos esta noticia de bibliodiscoteca) dice de Ofelia Peláez:”… que no todo se trata de puñales y malevos; que el compradito aparece por ahí pero no manda siempre; que el lunfardo, sonoro y extraño, mantiene su papel de germanía sin desplazar al rico castellano;…”. Qué buen libro de corazón, cerebro y bolsillo, para consultar y quitarnos algunas dudas. Ahora sí, como dijera aquel muy buen amigo y pintoso argentino preparador de un churrasco alta escuela de cocina: “Hablaron de mí; como no hablarán de Jesucristo”. La publicación en Todográficas Ltda. y hecho con papel de pulpa de caña. Más original para donde. 

Publicado 26/06/2011

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Τετάρτη 1 Αυγούστου 2012

ΤΑΝΓΚΟ ΚΑΙ ΠΟΔΟΣΦΑΙΡΟ


TANGO Y FÚTBOL

por CLAUDIO MADAIRES

claudio.madaires@gmail.com


Hay deportes y danzas que van más allá del estricto interés lúdico. Suponiendo lícito el uso de la «teoría de juegos» en cualquier ocasión —en los hechos, no hay área del quehacer humano que no haya sido lanzada como pelota a la cancha de las probabilidades matemáticas—, relacionaré fútbol y tango.
El ajedrez occidental es un juego incordiante, caricatura del original indio chaturanga en el que dos contrincantes (rusos, por lo general) fingen descolorar la materia gris, aunque, en realidad, lo que hacen es usar el reloj de arena hispanoárabe hasta recordar estrategias memorizadas desde la infancia: vence quien recordó antes, no quien razonó antes. En el fútbol y en el tango, en cambio, hay mayor despliegue de libertad y de inteligencia muscular e intelectual. Ambos juegos tienden al infinito creativo.
Como en el ajedrez indio, el azar es parte estructural tanto del tango como del fútbol. El chaturanga exige el uso de dados, simulando las condiciones reales del juego de la guerra. No solo hay que razonar en el chaturanga, sino hacerlo en medio de continuas situaciones inesperadas. De nada sirve memorizar aperturas e ingeniosas trampas durante el juego medio, como sucede en la versión macdonalizada del ajedrez. Por el mismo devenir cambiante de las circunstancias, es imposible ejecutar dos partidos de fútbol o dos tangos de manera idéntica (al menos, es poco recomendable). Cada baile de fútbol es único e irrepetible; cada partido de tango (si es jugado al estilo argentino) es único e irrepetible.
La Asociación de Fútbol Argentino fue fundada en 1891. Sabemos que el tango se bailaba en las casas de familia de aquellos tiempos. Ya era folclore, y, al igual que el fútbol, representaba un aspecto decisivo del sentir popular de los argentinos. Tango y fútbol, universos lúdicos de entrelazada existencia paralela.
Hay numerosas grabaciones de tangos que prueban la íntima relación carnal entre la danza y el gran deporte popular de los argentinos. Los dedicados a Boca Juniors, por ejemplo, comenzaron a grabarse en la década de 1910 —que sea desde la infancia hincha del Gran Equipo es mera casualidad, por supuesto—: «Boca Juniors Club» (1916), «Tarasca solo» (1928), «Azul y oro» (1946), «Once y Uno» (1952) y «Boca Juniors» (1954), entre otros muchos.


Me harían falta un par de páginas de periódico para enumerar y comentar uno por uno los tangos relacionados con el fútbol. Muchos de ellos llevan nombre «en clave», por así decirlo. «Tarasca solo», por dar un ejemplo. Quienes estaban inmersos en la cultura futbolera de la década de 1920 sabían que estaba dedicado al gran «forward» del inmortal equipo de la Ribera.
En otro orden de cosas, pocos saben que hay figuras de tango cuyos nombres y metáforas provienen del fútbol. «La gambeteada», una de ellas. Del mismo modo que se gambetea una número 5, se gambetea a la pareja de baile.
Los seres humanos, de la cuna a la tumba, somos criaturas lúdicas. Esto dio a entender el holandés Johan Huizinga en «Homo ludens». Inventamos naipes, pelotas, canchas y danzas para hacer nuestras vidas algo más confortables. Sin el chaturanga, sin «El choclo» y sin «Boca Juniors», nuestras efímeras existencias serían tan insoportables como un envejecedor partido de ajedrez sin dados ni contrincante. (*)


(*) Este artículo fue publicado en diciembre del 2007 en el prestigioso periódico ecuatoriano “La Hora” con la firma CLAUDIO GILARDONI. Versión revisada en octubre del 2009.


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Σάββατο 28 Ιουλίου 2012

ΡΙΚΑΡΔΟ ΒΙΔΑΜΟΡΑ - ΝΙΟΥΕΛΣ ΟΛΝΤ ΜΠΟΥΣ






RICARDO VIDAMORA, UN BOHEMIO

Viejo Ñubel de mis tiempos
De muchacho bullanguero,
Viejo cuadro sensiblero
Metido en mi corazón;
Si habré estado como fierro
Los domingos, en el Parque,
Esperando el gol que marque
Los dos puntos a favor.

Sos un cacho de mi vida
Para qué voy a negarlo,
Ni un momento has de dudarlo
Ya que nunca te he fallao,
Cuántas veces de purrete
Te habré mirado de afuera,
Prendido como una fiera
Sin soltar el alambrao.

 La garra con que Aldo Maidal interpreta –acompañado por la orquesta de José Sala– el tango Dale Ñuls es quizás la mejor retribución que pudo tener su autor, Ricardo Vidamora (1927-2000), a quien su hija Débora define como “un hincha ferviente” del rojinegro.
“Mi padre era el típico bohemio, que le dedica un tiempo grande a las cosas que muchos dejan para después. Era un fanático de la música, que compuso muchos tangos y marchas, y nunca buscó un reconocimiento económico”.

¡Arriba Ñuls!
Viejo cuadro de campeones,
Once garras de leones
Impetuoso y señorial;
Serás siempre
Como ahora, como antes,
La gloria firme y constante
Del deporte nacional.

“Lo recuerdo todos los días”, dice Débora, quien evoca a su viejo “tarareando el tango Dale Ñuls” y en sus permanentes viajes a Rosario –Vidamora se había radicado en Buenos Aires– para ir a ver a Ñuls.

Viejo Ñubel, muchos años
A la par hemos corrido,
Pero el tiempo transcurrido
No me impide recordar,
A Libonatti y a Celli
Y aquellos cracks verdaderos,
A Pontoni y a Sobrero
De fama internacional.

Hoy tu nueva muchachada
Reviviendo tus andanzas,
Es tu gloria y esperanza
Que no quiere defraudar;
Y me atrevo a asegurarte
Pues un día yo he de verte,
Al tope habrá de tenerte
La tabla posicional.

Y no se equivocó Ricardo. Esa “muchachada”, de la que el formó parte, lo vio dando vueltas olímpicas en las narices de enconados rivales –en Arroyito, contra San Lorenzo y en la Bombonera– y compartiendo la alegría con sus grandes amigos, Independiente y Platense.
Es que Dale Ñuls, como todo tango trasciende la época de su creación y, coherente con ese rasgo del género, expresa la pasión de una hinchada a la que el tiempo no le hizo mella. Siempre ahí, en el Parque de la Independencia.
No extraña entonces la última voluntad de Ricardo Vidamora “Desde que era chica, recuerdo que mi papá decía: «Yo quisiera que no me lleven al cementerio, ni que me lloren, ni nada. Quisiera que mis cenizas las lleven en la cancha de Ñuls»”.
La hija cumplió. Ricardo está en el Coloso. Su espíritu bohemio acompaña las gambetas de nuestros jugadores más exquisitos. Su garra de hincha empuja la pierna fuerte de los gladiadores del mediocampo.
Como una fiera. Sigue prendido al alambrado.



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Δευτέρα 23 Ιουλίου 2012

TANGOL!



TANGOL… HISTORIAS DE FÚTBOL Y TANGO

Por
Javier Parenti / La Capital

Ritmo de 2x4 y funyi. Mezclados con gambeta y gol. Orgullo de barrio y amor por una camiseta que desde purrete se aprende a lucir. Aquellos potreros de tierra y piedras desbordados de pibes de sol a sol que hacían hilachas las pilchas. El otro escenario, el nocturno, al que la libreta de enrolamiento ya dejaba entrar, brillaba por el lustre de los timbos al bailar. La música ambientaba, las letras conmovían y los grandes personajes entraban a tallar: madre, esposa o novia, la tercera integrante imposible de obviar. Tango y fútbol para recordar. Los viejos años del 30 y los 40. La explosión tanguera, la del profesionalismo del balompié.

La mezcla exacta se trasluce en letras. Con títulos entradores para disfrutar: "Mi primer gol", "La número 5", "El sueño del pibe" y "Patadura". Y aquellos compuestos en honor al club del corazón, ahí dónde aparecen los temas para los clubes rosarinos con "Arriba Ñuls" y "Dale Central", ambos compuestos por la orquesta de José Sala y cantados por Aldo Maidal.

La letra de los leprosos del Independencia habla de cracks como Pontoni, Sobrero, Libonatti y Celli, que tras un inicio con el grito de gol del Mono Obberti, en su estribillo se oye el...

Arriba Ñuls, viejo cuadro de campeones
once garras de leones impetuoso y señorial
serás siempre, como ahora, como antes,
la gloria firme y constante del deporte nacional

Y el tema de los canallas del parque Alem surgió con el campeón del Nacional 71, con nombres del prestigio de Aldo Pedro Poy, El Pato Colman, Hijitus Gómez, el Flaco Landucci y el Chango Gramajo, de quien se escucha un gol en el arranque. Pero la estrofa más potente, dedicada a la hinchada se refleja con...

Y dale, dale, dale, y dale Central...
grita la hinchada llena de emoción.
Y de repente estallan las tribunas 
cuando sacude las mallas el balón.

También suenan los dedicados a los grandes del fútbol argentino con "Himno a River Plate", de Francisco Canaro y cantado por Domingo Conte, y "Muchachos soy de Boca", interpretado por la orquesta de Luis Stazo, con voz de Floreal Ruiz.

River Plate, tu grato nombre derrotado o vencedor,
mientras viva tu bandera la izaremos con honor.

Coreaban aquellos millonarios. Como en el 32 por Peucelle, Bernabé Ferreyra y los integrantes de aquella inolvidable máquina del 41 y 42 conducida por Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

Muchachos yo soy de Boca, el cuadrito más guerrero,
el que tiene mucha clase y se juega entero.

Contestaban los xeneizes desde la Ribera. La tierra en la que Cherro, Tarasconi, Tesorieri y Panchito Varallo demostraban su habilidad.
Avellaneda también fue inspiración para que Alfredo Gobbi dedicara su música a "Independiente Club", de Bardi, y "Racing Club", de Greco, en dos temas instrumentales. Es más, los racinguistas de estirpe tanguero también sintieron en el alma desde las manos de Osvaldo Fresedo con "De academia" y las de José Colángelo con "A la guardia imperial".
Hay más de Racing. Y basta nombrar a "Un bien de familia", cantada por Eladia Blázquez; "Por esas cosas de Dios", con la voz de Chico Novarro, y "Se juega", cantado por Rubén Juárez.
También otros clubes poseen su canción, como San Lorenzo y "El ciclón", de Laino y Aieta; "Estudiantes", de Rotundo y Rossi; "El Expreso de La Plata", de Pezzi y Espíndola; y Banfield y su instrumental "El Taladro", de Alfredo De Angelis.


En honor a los ídolos

Y aparecen los ídolos a quienes rendirles honor, como "Bernabé, la fiera" -de Laino y Dispagna, con música de Padula y Germino-, aunque una de las mejores versiones es de Francisco Canaro, para el Mortero de Rufino, Bernabé Ferreyra.

En el foot-ball nacional se destaca un jugador
de lo más fenomenal por ser un gran goleador.
No hay quien pueda resistir su formidable tapón,
a muchos logró batir Bernabé con su cañón.

Y así como este tema sonó a principios de la década del 30, también existen modernos con la idolatría al Diez. Con títulos como "Para Diego A. Maradona", compuesto por Ernesto Baffa, sin letra pero con relatos de gol.
El que sí le puso palabras a la devoción por el Diez es el rosarino Leonel Capitano en su dedicado "Mi tango a Maradona".
 
La luna, trasnochada de Fiorito vio soñar a un morochito
correteando una pelota al pibe que llenó de gol la soledad
y de ansias de alambrado a Doña Tota, diplomado de la escuela del potrero
donde escribe la de cuero su canción de tardecitas en orsai

También tuvieron su homenaje, Ricardo Bochini con "Para el Bocha", de Ranieri y Boeto; "A Natalio Pescia", de Caló, Campos y Moreira; y "A José Manuel Moreno", de Pontier.


El pibe que sueña

Sin embargo, el protagonista principal siempre fue anónimo, como para que cualquier pibe o hombre se refleje en la canción. Como la cantada por la inconfundible voz de Edmundo Rivero que hizo conocido el tango que con letra de Miguel Bonano y música de Degrossi cuenta otra historia en "Déjelo señora".

El pelo revuelto, las medias caídas,
los zapatos rotos, de tanto jugar,
una camiseta ya descolorida,
debajo una almita, que sueña ser crack.
Cansada la madre, de tanto llamarlo,
por fin a la la calle, lo ha ido a buscar,
el pibe, con pena, deja la de trapo,
y firme se apresta al reto final.
Tal vez, algun día, le de la alegría,
de verlo hecho un crack.

Pero Rivero no sólo cantó temas ajenos sino que le puso letra a la música de Héctor Marcó en "Pelota de cuero", para reflejar el amor por la primera gran amiga de la infancia. Aquella que ya se perdió con los años pero que vive en el alma de todo aquel que una vez la pateó.

Pelota de cuero, que amé desde pibe,
nacida en la magia de un mundo irreal.
Tras la vidriera sos para el purrete
como una muñeca que dice:
"Llevame, que quiero jugar".
Pelota de cuero, bordás en tu vuelo
el sueño más lindo de la juventud.
Nos das en la cancha el triunfo, el fracaso,
mas todos queremos beber en tu vaso,
pelota de cuero, la gloria de un club.

Letras de tango bien futboleras. Como la creada por Héctor Negro, compuesta por Osvaldo Avenna, que se usó en "Polémica en el fútbol" y habla "Desde el tablón".

Yo vi los goles que se cuentan a los nietos
y las pifiadas que dan ganas de olvidar.
Rompí el carnet cuarenta veces, eso es cierto,
pero por eso no me han visto desertar.


El tango gusta de grande

Claro que con nombrarlos no basta. Ustedes, los viejos tangueros, conocedores de letras y adivinadores al primer compás, los tendrán presentes. Pero ellos, nosotros, no. Entonces, nada mejor que adentrarse en las estrofas para empezar a saborear el gustito por el tango, que "como la sopa, gusta de grande", como sabe decir el arrabalero Pajarito.
Estás leyendo tranquilo. ¿Te interesó? ¿Sí? Bárbaro. Pero esperá. Prendé la radio, poné un casete, un disco o un CD. ¿No tenés? Bueno, entonces acordate de algún tanguito conocido, de los que te hacía escuchar tu abuelo. Y seguí leyendo.


"Mi primer gol"

"Mi primer gol" es una síntesis de esta historia de tango y fútbol. Contada por Miguel Bonano y música de Pettorossi y Fattorini.

En la cancha de mi vida quise yo tantear mi suerte
y me puse los colores de esperanza que soñé;
intenté una gambeta, pero con tu gran defensa
me paraste propiamente cuando nada había que hacer.
No me intimidé por eso y al junarte bien un claro
en la valla de tus ojos levanté el tiro final
y otra vez que estaba solo el referee de tu viejo
justamente cerca e tu arco sonó el silbato de orsay.

"La número 5", con letra de Oreste Cufaro y música de Reinaldo Yiso es otra muestra de esta mezcla de tango y fútbol, en la que un pibe (Roberto) le envía una carta al capitán (un bravo centrehalf) pidiéndole de regalo la pelota. Esa que al final de la historia llegó a sus manos con la presencia de los once integrantes del team.

Mañana ustedes juegan el clásico partido,
mi vida yo daría por verlo... estar allí,
gritar por mis colores, colores tan queridos
pero eso es imposible desde que estoy aquí"
"Desde hace mucho tiempo, dos años más o menos
me encuentro en una sala del hospital Muñiz
escucho el campeonato y sabe así me entero
de toda la gloriosa campaña de mi team.
 


"El sueño del pibe"

"El sueño del Pibe", compuesto en 1943 con letra de Reinaldo Yiso y música de Juan Puey, fue grabado con grandes orquestas (la del maestro Pugliese, por Tanturi y Campos), y cantado por muchas voces, como la de Roberto Chanel. En él aparecen los nombres de varios cracks de entonces, como Baldonedo (Emilio), Martino (Rinaldo), Boye (Mario) y el gran Bernabé (Ferreyra).

Faltando un minuto están cero a cero;
tomó la pelota, sereno en su acción,
gambeteando a todos se enfrentó al arquero
y con fuerte tiro quebró el marcador.

Y así como en este último tango se habla de sueños de grandeza, y de figuras, está también la letra de E. Carreras Sotelo en su "Patadura" al que López Ales le puso música, y nada menos que Carlos Gardel cantó allá por 1928.

Piantate de la cancha, dejale el puesto a otro
de puro patadura estás siempre orsay;
jamás cachás pelota, la vas de figurita,
y no servís siquiera para patear un hands.
Querés jugar de forward y ser como Seoane,
y hacer como Tarasca de media cancha un gol,
burlar a la defensa con pases y gambetas
y ser como Ochoita el crack de la afición.

El juego no es pa' otarios, tenelo por consejo
hay que saber cortarse y ser buen shoteador,
en el arco que cuida la dama de tus sueños
mi shot de enamorado acaba de hacer gol.


"Del Potrero"

Fútbol y milonga. Arrabales y pelotas. Tierra y mosaico. Mujer y hombre. Sueños y pasión. Desde ayer hasta hoy. Siempre. En ritmo de 2x4 y pateando al gol.
Como en "Del Potrero", que con la música de Enrique Campos y esta letra bien futbolera de Jorge Moreyra refleja fielmente esta pasión.

Eramos muchachos, teníamos un cuadro,
un cuadro de barrio llamado "amistad",
que en trenzadas bravas, con todo entusiasmo,
de oro y de glorias supimos colmar.
En aquel cuadrito de barrio recuerdo,
había un centrofóbal espectacular,
el solo ganaba partidos perdidos,
campeón del potrero, verdad de los cracks.
Trascendió su fama por todos los barrios,
partido a partido se llegó a imponer,
supo de alabanzas, supo del halago,
goles de maestro le vimos hacer.
Hasta que un domingo llegó un dirigente,
de un club de los grandes a verlo jugar,
le habló de colores, de premios y aplausos,
y sin centrofóbal quedó el "Amistad".
Nada mas supimos, leímos los diarios,
el nombre del pibe no salió jamás,
hasta que una tarde regresó muy triste,
nos dijo: ¡muchachos!, si quieren vuelvo a jugar.
Le pasó lo que otros ya le había pasado,
el que en el potrero era todo un crack,
lo mareó el estadio de un club de primera,
en arcos con redes no supo embocar.


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